Por H.C. Esquivel
Lograr la paz en los actuales conflictos bélicos, ya sea en Ucrania o en el Medio Oriente, dependen en primera y última instancia, de la política interna de Estados Unidos, afirma el economista y analista geopolítico, maestro de la Universidad de Columbia, Jeffrey Sachs.
Sin embargo, agrega, aunque su país pudo lograr la paz mundial desde 1991, con la caída de la Unión Soviética, momento en que Estados Unidos quedó como única hegemonía del planeta, existen poderosas fuerzas dentro del mismo país que han empujado a sus políticos hacia una guerra perpetua o guerras continuas, planeadas en el papel, preparadas incluso con décadas de anticipación y luego detonadas. Justo un día después de la reunión Trump Putin en Alaska, el sábado 16 de agosto, “Jeff” Sachs se reunió con otros colegas, periodistas y un público pacifista en el centro Ron Paul para la Paz y la Prosperidad en Washington, D.C., para la conferencia “Diseñando la Paz”, (Blueprint for Peace), evento transmitido en el canal de YouTube Judging Freedom, (Juzgando la Libertad), que conduce el Juez Andrew Napolitano.
Durante la conferencia, Sachs hace un recorrido por momentos donde la paz y la guerra evidencian los intereses del llamado “Estado Profundo” de su país. “En mi opinión, la CIA mató a Kennedy por el crimen de buscar la paz, quizá esto expone al Complejo Militar Industrial y tal vez por ello, nuestros líderes tienen miedo de hacer la paz”, dice. En ese contexto, la caída de la Unión Soviética en 1991, permitía una era de paz, pero la industria armamentista tenía otros planes.
“Después de 1991 éramos todo poderosos y ahora podíamos hacer lo que quisiéramos y algunos de nuestros, así llamados, ‘líderes y estrategias’, lo expresaron exactamente en esos términos”, dice el conferencista.
“El Secretario de Defensa, Paul Wolfowitz, y otros que tenían la doctrina de ‘podemos cualquier cosa que queramos’, dijeron entonces, ‘podemos ir a la guerra en cualquier lugar y podemos derrocar a cualquier gobierno donde quiera que lo queramos’, y así lo hicieron”. Con la caída del comunismo, el reloj que mide el riesgo de una hecatombe nuclear estuvo lo más alejado del riesgo, pero desde entonces cada Presidente de Estados Unidos se ha dedicado a reducir el tiempo para la “media noche”. De la mano de la industria militar, el papel otorgado a la CIA para realizar “operaciones encubiertas” en todo el mundo, es otro catalizador del riesgo mundial. “Todos los más grandes conflictos pueden terminar sin complicaciones”, dice Jeffrey Sachs, pero agrega, “ahora nos estamos preparando para la guerra con China. Si quieren escuchar la peor idea de toda la historia del planeta, aquí la tienen”. “El peor riesgo que enfrentamos es convertir a Taiwán en Ucrania. Y vamos en camino a lograrlo, porque los mismos procesos de pensamiento en Washington están trabajando en el este de Asia, solo que las consecuencias podrían ser incluso más devastadoras”.
Parte de la solución, cree, está en salir de los discursos oficiales, y conscientizar a la población de los verdaderos intereses de sus gobiernos y del gobierno estadounidense.
“Necesitamos que el público comprenda esto, necesitamos a un pueblo alerta, necesitamos que el público conozca cuáles son los verdaderos intereses de Estados Unidos”.