–México y el narco, ¿en la mira de Estados Unidos?
–2026 comenzó igual de violento
El sábado, la noticia de la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cimbró al mundo y ha generado desde entonces diversas reacciones sobre las causas y efectos de la jugada del Gobierno de Estados Unidos.
Durante las primeras horas del sábado comenzaron a circular en redes sociales imágenes sobre bombardeos en diversas zonas de la ciudad de Caracas.
Al inicio se pensaba que se trataba de un ataque directo de Estados Unidos a Venezuela, luego de semanas de tensión y presencia militar en los límites del país sudamericano.
Posteriormente, el propio presidente Donald Trump despejó los rumores y confirmó la detención de Nicolás Maduro junto con su esposa.
Durante el sábado se difundieron las primeras imágenes de Maduro arrestado, lo que sacudió a las redes sociales.
Las primeras reacciones fueron de fiesta y júbilo por la “liberación” de Venezuela y la caída del régimen que duró 13 años en su versión más reciente, aunque llevaba más tiempo bajo el mando de Hugo Chávez.
Los debates entre expertos en derecho internacional no faltaron y comenzaron los análisis sobre las causas y efectos de la operación militar de Estados Unidos.
El ataque dejó más de 80 muertos, de acuerdo con cifras publicadas por The New York Times, y reveló que, a través de drones y el uso de fuerzas especiales, Estados Unidos dio golpes precisos a la seguridad de Maduro para poder arrestarlo y sacarlo del país sin complicaciones.
Fueron cortadas las cabezas de los principales mandos militares de Maduro para evitar contramedidas y resistencia por parte de las fuerzas locales.
Sin embargo, aunque predomina un buen ánimo debido a que Maduro era considerado un dictador que causaba más mal que bien para Venezuela, quedaron bastantes dudas inquietantes.
Primero, la violación de la soberanía entre países no puede tomarse como un hecho menor, porque marca un precedente y vuelve borrosa la línea que, se supone, ningún país puede cruzar.
Luego, Estados Unidos es elevado a una figura de autoridad liberadora y justiciera, como si su actuar fuera totalmente aprobado, dejando además una ventana abierta a que pudiera repetir la acción en otros países, actuando de acuerdo con su propia política y dejando de lado los acuerdos internacionales.
Aunque hay bastante material para el análisis, sin duda durante los próximos días seguirán generándose reacciones.
Por lo pronto, Estados Unidos ya anunció que se apropiará del petróleo de Venezuela y, si los demás países se lo permiten, parecerá que la operación militar para arrestar a Maduro solo tenía intereses económicos. ¿Por qué el “fin justifica los medios”, o no?
México y el narco, ¿en la mira de Estados Unidos?
Y como a la gente le gustan los conflictos, de inmediato la presidenta Sheinbaum fue cuestionada sobre la acción del Gobierno de Estados Unidos.
La postura de no intervencionismo se mantiene firme desde la administración de Andrés Manuel López Obrador y la respuesta obvia del Gobierno de México fue desaprobar la operación militar de Estados Unidos por violar la soberanía de Venezuela.
Esto fue material político para que opositores golpearan a la Cuarta Transformación, que incluso fue acusada de tener nexos comunistas.
Posteriormente surgió un posicionamiento que incluía a México y sumaba las voces de países como España, Brasil, Colombia y Uruguay, que se manifestaron en contra del golpe a Venezuela.
Además, Trump, fiel a su estilo, insinuó que “algo habría que hacer con México”, insistiendo en que el narco gobierna en el país y no Claudia Sheinbaum.
Ahí, la Presidenta tuvo que “apechugar” y solo dijo que existe una gran relación con Estados Unidos.
Sin embargo, Estados Unidos justificó su operación en Venezuela para arrestar a Maduro, identificándolo como el líder de la organización criminal conocida como el “Cártel de los Soles”.
Desde hace tiempo, Estados Unidos había dado a conocer que esta organización internacional operaba bajo la aprobación del gobierno venezolano para realizar actividades ilegales, incluso señalando al Cártel de Sinaloa como socio.
Pero si Estados Unidos detuvo al presidente de Venezuela en un golpe al narcotráfico, considerado por ellos como terrorismo, ¿qué podría pasar en México?
Nuestro país está sumido en la violencia y con autoridades que no han podido erradicar la operación de los cárteles.
¿Será necesario el apoyo militar de Estados Unidos? Sheinbaum ya dijo que no, pero podría ser incluso a la fuerza, como ocurrió en Venezuela.
2026 comenzó igual de violento
El 2026 comenzó igual de violento que como cerró el 2025. En la ciudad de Chihuahua continúa una ola de violencia que ha dejado muertos y cifras que colocan a la entidad en el primer lugar a nivel nacional, incluso por encima de Sinaloa.
Como siempre, las autoridades salieron a explicar las causas del pico de ejecuciones en la ciudad de Chihuahua y lo atribuyeron a confrontaciones entre grupos criminales.
Este argumento no debería ser justificación para continuar con las mismas acciones de siempre, donde las autoridades realizan operativos y, si no funcionan, solo esperan a que la ola de violencia baje por sí sola.
Los ciudadanos siguen y seguirán criticando que siempre que hay un ejecutado, los primeros en llegar son los policías municipales, que pareciera que sirven más para acordonar y custodiar la escena del crimen.
En cada ejecución ocurre lo mismo: decenas de patrullas se concentran en el lugar y los ciudadanos señalan que, en lugar de amontonarse en el sitio, deberían implementar operativos en la zona con todas las unidades posibles y no detenerse hasta lograr detenciones.
Algo que, al menos, ponga en aprietos a los sicarios y delincuentes que a veces operan libremente por la ciudad.
En los últimos días del año pasado se registraron siete homicidios tan solo en la capital y este primero de enero fueron cerca de cinco ejecuciones las registradas para dar la bienvenida al 2026.
Lo más grave es que, seguramente en los próximos días, se buscará minimizar estos hechos presumiendo estadísticas que afirman que en 2025 hubo menos ejecuciones que en otros años y que la tendencia va a la baja.
Es decir, si en 2024 el crimen “trabajó” más en asesinatos y en 2025 se quedó corto, eso sería un mérito que hay que presumir entre las autoridades en Chihuahua.
