-Vuelve alianza Morena-PT-PVEM para Plan B
-Reapareció AMLO solo para pedir apoyo para Cuba
-Zafarrancho de policía estatal y la tragedia de exjuez
La presentación del llamado “Plan B” de reforma electoral por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum reabre un debate que, lejos de ser nuevo, sigue marcando el pulso de la política mexicana: ¿cómo reducir el costo del sistema sin debilitarlo?
La propuesta, al menos en el discurso, es atractiva. Menos dinero para la clase política, eliminación de privilegios y un tope claro: nadie por encima del salario presidencial. En un país donde la desigualdad sigue siendo una herida abierta, la idea de apretar el cinturón a funcionarios resulta no solo popular, sino políticamente rentable. Sin embargo, el problema no está en el “qué”, sino en el “cómo” y en las consecuencias no siempre evidentes.
Reducir regidores, limitar el gasto de congresos locales y concentrar funciones en menos figuras puede traducirse en ahorro, sí, pero también en menor representación.
El punto de la revocación de mandato, adelantada a 2027 o 2028, es otro ejemplo de doble filo. En teoría fortalece la democracia participativa; en la práctica, puede convertirse en una herramienta de movilización política permanente, más cercana a la campaña que a la rendición de cuentas.
Donde la propuesta gana terreno es en la fiscalización de partidos. La exigencia de transparencia en tiempo real y la prohibición de recursos ilícitos o extranjeros son medidas necesarias en un sistema históricamente golpeado por la opacidad.
El argumento central del plan —redirigir recursos de la política a obras públicas— conecta directamente con la ciudadanía. Calles, servicios, infraestructura: necesidades tangibles frente a estructuras políticas que muchos perciben como costosas y lejanas. Pero el riesgo es simplificar el debate, como si el gasto democrático fuera un lujo y no una inversión en estabilidad institucional.
Sheinbaum deja claro que no logró concretar cambios constitucionales, pero también que no piensa soltar el tema.
Vuelve alianza Morena-PT-PVEM para Plan B
La política mexicana tiene momentos que dicen más por la forma que por el fondo. El respaldo conjunto de Morena, el Partido Verde y el PT al llamado “Plan B” de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum es uno de ellos.
Después de haber rechazado una primera propuesta, los aliados del oficialismo lograron —tras días de negociación— lo que en política suele llamarse “reencauzar el rumbo”. Pero más allá del acuerdo en sí, lo relevante es lo que revela: la capacidad de la coalición gobernante para cerrar filas cuando el proyecto presidencial lo exige.
La imagen es clara: dirigencias, coordinadores parlamentarios y líderes partidistas juntos, levantando la mano y hablando de “momento histórico”. No es solo respaldo, es mensaje. Y el mensaje es que, pese a diferencias internas, la coalición sigue operando.
El contenido del acuerdo no es menor. Reducción de presupuestos en congresos locales, recorte de regidurías, topes salariales y la posibilidad de adelantar la revocación de mandato. Todo bajo una narrativa que apela a la austeridad y a la cercanía con la ciudadanía. En términos políticos, difícil de rechazar sin pagar costos.
Pero aquí surge la pregunta incómoda: ¿es consenso o alineación? Porque no es lo mismo construir acuerdos desde la deliberación que alcanzarlos desde la necesidad de mantener cohesión.
Las declaraciones de figuras como Luisa María Alcalde, Karen Castrejón y Alberto Anaya van en la misma línea: fortalecer la democracia, hacerla más eficiente, menos costosa. El discurso está alineado, casi sin matices. Y eso, en política, también dice algo.
Más revelador aún es el papel de operadores como Ricardo Monreal, quien celebra el acuerdo como un triunfo del diálogo. Sin embargo, el diálogo dentro de una mayoría sólida suele tener un margen claro: se negocia, sí, pero dentro de los límites del proyecto central.
El oficialismo logra así algo clave: mantener la iniciativa política. El “Plan B” no solo avanza, también ordena a la coalición, recompone tensiones internas y envía una señal de estabilidad hacia afuera.
En la práctica, los aliados se oponían a la eliminación de plurinominales en el Senado y al cambio en el reparto de estos espacios en el Congreso de la Unión.
En el nuevo acuerdo, esto se cambió por la reducción en las regidurías y la austeridad en los congresos estatales, que sufrirán recortes en sus presupuestos.
Reapareció AMLO solo para pedir apoyo para Cuba
El fin de semana, el expresidente Andrés Manuel López Obrador causó revuelo al reaparecer nuevamente en las redes sociales con un mensaje específico: apoyar a Cuba.
Pese a los múltiples problemas que enfrenta el mundo y nuestro país, AMLO decidió salir del retiro político solo por problemas en la isla, lo que, sin duda, generó una ola de críticas.
Muchas voces que siempre lo han criticado enfatizaron precisamente en esto: por qué AMLO no pide ayuda para otras causas y solo para la situación que se vive en Cuba.
Además, el expresidente todavía pudo tener una cuenta de banco asociada a organizaciones civiles y pidió a los mexicanos demostrar su solidaridad mediante una transferencia.
Es decir, abiertamente recaudó fondos para Cuba en un plan alterno, donde el Gobierno de México no puede para no meterse en problemas, pero AMLO sí, alegando que lo hace por convicciones propias.
Apenas ayer se anunciaba un corte del 100% en la energía eléctrica en la isla, que se queda poco a poco sin recursos por el bloqueo intensificado por Estados Unidos.
Parece ser que el gobierno de Trump busca derrocar al gobierno de Cuba, pero lo hará a través de la presión económica; no será como en Venezuela, donde un operativo militar derivó en la captura del presidente.
Estados Unidos piensa dejar en el hambre a los cubanos para obligarlos a ir en contra de su gobierno.
Esta situación fue la que llevó a AMLO a pedir apoyo, y varios morenistas ya respondieron con depósitos para mitigar la difícil situación que viven los cubanos.
Zafarrancho de policía estatal y la tragedia de exjuez
Este fin de semana se presentaron dos situaciones en la ciudad de Chihuahua. La primera, un choque registrado en el kilómetro 3 de la carretera a Aldama, un accidente que parecía común, pues involucraba un vehículo Tsuru y un tráiler.
Sin embargo, el hecho se tornó extraño cuando la conductora no se dejaba atender.
Paramédicos prácticamente le estaban rogando que se dejara revisar debido a las lesiones con las que resultó tras el fuerte golpe.
El asunto se alargó y el tráfico que se formó en el lugar llegó hasta el Lombardo Toledano.
Luego se supo el porqué de esta situación: la mujer lesionada era un agente de la Policía del Estado.
Pero además se encontraba en estado de ebriedad y, finalmente, tuvieron que llevarla en una patrulla hasta las instalaciones del C-4, donde dicen que agredió a sus compañeros.
Quién sabe si la policía estatal fue castigada o no, porque seguramente le hicieron el favor de no multarla por su estado de ebriedad, pero parece difícil que le perdonen el espectáculo que protagonizó.
Por otro lado, el domingo se encontró a un hombre sin vida en un departamento de la Torre Tec, cerca del Heroico Colegio Militar.
El ciudadano terminó con su vida y después se supo que se trataba de Ever Fabián Sandoval Díaz, quien fue juez penal y exdirector del Instituto de Formación Judicial.
El hecho generó una profunda consternación entre el gremio judicial; era conocido por muchas personas, quienes lamentaron la trágica noticia que llegó hasta medios nacionales.
